PRIMAVERA ROMÁNTICA
Con los castaños en flor y las mesas bajo los árboles, parece que París y abril están hechos el uno para el otro. El románticismo se respira en la primavera parisina por lo menos desde el siglo XII, cuando Pierre Abèlard se enamoró de su estudiante, lo que acabó en una historia de amor tan duradera que Josefina, la esposa de Napoleón, reunió sus restos en el cementerío Père-Lachaise pasados unos setecientos años más tarde. Un cementerio no es un lugar turístico habitual en una ciudad, pero este atrae miles de visitas todos los años porque muchos de los enterrados son personajer románticos.
Las parejas que busquen romanticismo tienen mucho que ver en París, desde la visita en lo alto de la Torre Eiffel hasta barcos para cenar en el Sena. Pero los auténticos románticos se darán por satisfechos solo con pasear bajo la luz del sol primaveral por las calles repletas de flores de la orilla izquierda, del antiguo barrio del Marais, o por las callejuelas de la Îlle Saint-Louis. Encontrarán un rincón en el jardín de Luxembugo o el canal Saint Martin para tener un momento de calma, o declararse su amor con un beso en medio del Pont Neuf. Se puede disfrutar de un café au lait en las cafeterías de la calle, y compartir comidas íntimas en un bistró a la luz de las velas. Los lectores visitarán Shakespeare&Company, la famosa librería de la orilla izquierda de Hemingway y Joyce; los aficionados al arte irán a ver que hay en el Beaubourg.
Hay ocio nocturno por todas partes, ya quieras ponerte tus mejores galas para el teatro de la ópera Charles Garnier, que inspiró El fantasma de la ópera, o asistir a un concierto en una de las antiguas iglesias con un ambiente tan especial. También hay excelentes actuaciones de jazz en bares y clubs por toda la ciudad.
